Reescribir la historia del mundo

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Imagina por un momento que esta concepción hinduista del renacimiento es una realidad y que así como viviremos una siguiente vida de acuerdo a como hayamos vivido esta, también vivimos una vida anterior que nos hizo nacer en esta.

Tal vez en tu vida anterior no eras todavía humano. Al morir, como todos, te presentaste en algún tipo de oficina para ver en qué ibas a renacer en la siguiente vida. No eras el único esperando renacer por lo que tuviste que esperar en la línea. Adelante de tí estaba alguien que acababa de ser serpiente y se quejaba de que ya llevaba tres vidas como serpiente sin cambio alguno. Cuando llegó su turno le comunicaron que iba a ser serpiente una cuarta vez a lo que ésta se enfureció, empezó a gritar y a enojarse con todo mundo. Alguien le dijo que precisamente por eso seguía renaciendo una y otra vez en serpiente.

Y bueno, llegó tu turno y te avisaron que esta vez renacías en un ser humano, el que eres ahora. ¿Recuerdas tu emoción, tu felicidad, las expectativas de empezar una nueva vida? ¡Una vida como ser humano!

Quizás te advirtieron que no iba a ser fácil, que el ser humano sufre, a veces llora, tiene un problema con sentirse satisfecho de modo definitivo, en fin, te leyeron las contraindicaciones. Pero estoy seguro que eso no eliminó la emoción que tenías en tu vida previa de transformarte en un ser humano. Pues recuerda hoy esa emoción, siéntela, porque a veces todos necesitamos que nos recuerden que haber nacido ser humano, no importa cómo, no importa de donde venimos realmente, es tremendamente emocionante.

Más o menos así recuerdo este cuento en boca de Stephen Gilligan, escritor y psicoterapeuta, en una de sus conferencias dentro del 11o Congreso Internacional sobre Enfoques Ericksonianos en Psicoterapia el año pasado, en Phoenix, Arizona, en Estados Unidos. Los llamados cuentos terapéuticos difícilmente serán algún día seleccionados para una antología literaria o sus autores galardonados por premios otorgados por una secretaría o ministerio de cultura. Pero como toda literatura, como todo arte, nos cambian la manera de ver la realidad y por lo tanto la realidad misma, como la neurociencia ha ido descubriendo.

La diferencia es que el cuento terapéutico tiene en el cambio del oyente su único objetivo. Y a diferencia de la literatura, estos cuentos se eligen o a veces se construyen in situ, en el momento de la sesión, a la medida del receptor.

Por cierto, no siempre sabes que estás leyendo o escuchando un cuento terapéutico. Parte del truco radica en que si etiquetas un cuento como terapéutico la gente cree que se trata de un fármaco o medicamento y ni quien lo quiera leer. Por eso es que puedes estar leyendo un blog o escuchando un podcast y no darte cuenta de ello. Pero no se lo digas a nadie.

En fin, que cuando le escuché a Stephen Gilligan este cuento me recordó a alguien que se acercó a psicoterapia y la causa de todos sus males era el empleo que tenía. Un empleo de esos que se tienen para pagar la renta y no lo puedes dejar de un día a otro. Se quejaba de sus condiciones laborales, ambiente de trabajo, el jefe o la jefa, el patrón o dueño, los proyectos, en fin, de todo lo que te puedes quejar de un empleo.

Le dije algo así como: “recuerda el día que te entrevistaron o seleccionaron para este empleo; ¿hace cuánto fue?, ¿cómo fue?”. Mientras más detalles, mejor. Porque luego le dije: “recuerda la emoción que sentías ante el nuevo trabajo, las expectativas, las ganas que tenías de empezar a trabajar, por el trabajo, por el ingreso, porque te iba a ayudar a pagar la renta, por lo que fuera; si te hubieran dicho ese día, y tal vez te lo dijeron, los inconvenientes de tu trabajo como me los has descrito, ¿hubieras aceptado de todos modos el trabajo?”.

Y sí, por supuesto que sí. Dijo que sí, porque a menos que seamos una serpiente en su cuarta vida como serpiente, cualquiera acepta emocionado un nuevo trabajo.

Los que me conocieron en una de mis vidas anteriores, o facetas si prefieren, cuando era más filósofo y escritor, a veces se preguntan cómo es que ahora me dedico a la psicoterapia. Lo que no saben es que la sesión psicoterapéutica es un proceso creativo en donde confías una historia, tu historia, y la entregas para ser escuchada, leída con atención. Con la atención que se lee al más complejo de los filósofos o el más elaborado de los cuentos.

Y luego, para todos los que buscan un cambio en su vida, el cuento terapéutico te ayuda a reescribir la historia del mundo. De tu mundo, ya seas paciente, consultante, escucha o lector.

El autor, Adolfo Ramírez Corona es psicoterapeuta, escritor, filósofo y especialista en medios. Puedes encontrar más artículos de él o información sobre sus servicios y el poder transformador de la mente en su sitio adolforamirez.com

One Reply to “Reescribir la historia del mundo”

  1. todos sus comentarios son muy buenos, creo que toda la gente nesecitamos de una orientacion terapeutica, gradecere suscomentarios……escribanme…….saludos

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